lunes, 18 de febrero de 2013

¿Cuál es tu definición?


 Antes de todo he de decir que esto no es una apología sobre el amor ideal o las relaciones perfectas, este documento es simplemente un pensamiento de una mente adolescente que se aburre en una tarde de mayo que en vez de estar estudiando está escribiendo unas palabras sobre el término “amor”. Hablo de término porque yo no lo he conocido, no se que eso de que una persona venga a buscarte a la esquina de tu casa y mucho menos se cual es la sensación de ir con alguien que no esta relacionado con tu familia, círculo de amigos, etc. por la calle de la mano. Tampoco sé a que se refiere la gente cuando dice “que no puede vivir sin esa persona”, todos somos capaces de vivir sin alguien, se mueren personas día a día y no por ello tenemos que ir detrás al nicho, en mi opinión, el amor exagera demasiado las situaciones, las expresiones y el mundo. ¿Vosotros no tenéis el típico amigo que siempre está buscando una chica o un chico con el que mantener un tipo de relación? No me refiero al sexo, tampoco a la amistad, me refiero al amor. También es cierto que el amor se basa en la atracción física, que los dos sexos congenien bien, pero en este caso me refiero al amor como algo que he definído así: “Hoy te quiero, te quiero muchísimo, pero dentro de tres meses aproximadamente romperé está relación porque perderé totalmente el interés en ella y diré que no soy suficiente para quedar bien.” Señores, esa definición que he dado, es la actualidad. Hoy en día cuando conoces a una persona y te hace sentir especial ya piensas que es el amor de tu vida, el padre o la madre de tus hijos, la persona con la que vas a compartir baño, coche y cama hasta morir, con quien tendrás que lidiar cuando llegues a casa después de un día duro.... y lamento decir, que eso, no es amor. Antes un hombre que verdaderamente quería a una mujer luchaba por conseguir un trabajo decente y crear una buena imagen de sí para poder darle una buena vida y así poder casarse con la persona a la que amaba. Sin embargo, hoy en día cuando un hombre quiere a una mujer, si esta es una total insolente, tendrá que aparte de estar posicionado, llevarle a sitios caros, vestir bien, usar un buen perfume, tener un buen coche... porque, para vosotros hombres del mundo, hay mujeres que son verdaderas gilipollas. En cambio, si la mujer es humilde, si es honesta y sincera, no necesitará nada eso, un buen gusto musical y una gran sonrisa hacen mucho mas que un traje y una cena cara. Las mujeres, aunque creáis que no, somos personas simples, personalmente, soy una mujer que disfruta de las pequeñas cosas del mundo, me gusta el café con mucho azúcar, un lápiz de ojos que pinte bien y mirar atardeceres. Las personas piensan que el amor que “vale la pena” es ese que no pierde la pasión, ese que guarda el deseo desde el primer días, el que posee una verdadera tensión sexual, el amor que se basa en besos, abrazos y despertares con caricias. Pero tenéis que saber que ese “amor” solo es producto de películas y guionistas muy hijos de puta. Ninguna mujer se despierta perfectamente maquillada, ningún hombre conoce a todos los metres de los restaurantes de la ciudad y se cuela sin reserva, es más, los metres están casi extinguidos, nadie va a ir a la ventana de tu habitación con un cassette gigante de los años 80 a ponerte tu canción favorita... Las relaciones de verdad son producto de personas que luchan por ellas, personas realistas, personas que a pesar de estar llenos de trabajo y cansados sacan tiempo para estar con su pareja, personas que hacen regalos inesperados aunque solo sea un libro... Muchos podréis decir que tengo envidia de las personas que tienen un amor en su vida pero verdaderamente no. No tengo envidia porque se que es pronto para mi, se que nadie va a luchar por mi tan pronto, nadie va a esperarme en esa esquina, nadie va a mandarme mensajes de amor ni a dejar post-its en las páginas de mis libros, nadie se acordará de mi al dormirse ni al despertarse, nadie se acordará de mi en cada canción, nadie intentará ascender en su trabajo para darme una mejor vida, nadie que no sea mi padre claro está. También debo de decir que hay varios tipos de amor, está el amor de pareja y el de familia y respecto a este último debo de decir una cosa: Mi padre va a ser siempre el hombre de mi vida y mi madre la superheroína definitiva. Por eso, querido amigos, no te enamores, deja que se enamoren de ti.

jueves, 14 de febrero de 2013

Cadenas.

Nos tomamos la vida como un plan. Desde pequeños planifican toda nuestra vida: Primero a el colegio, después al instituto, hacer una buena carrera, conseguir un buen trabajo, conocer a nuestra pareja....  Personalmente soy una persona muy descuidada, nada organizada, no me gustan los planes, es mas, pienso que las mejores cosas de la vida no se planean, porque queramos o no, la vida, no se debe planear, se debe vivir. Es como cuando te enamoras, sales a la calle un día, paseas, hablas con quien te acompaña, escuchas música, miras al cielo y de repente ahí está. Acabas de encontrarte con la persona con la quieres planear tu vida, quieres saber en cada momento cuando te besará, si te llamará, si habrá un futuro, como será ese futuro, que coche compraréis, a donde querréis ir a vivir, como se llamará vuestro perro, a que colegio irán vuestros hijos... Y te das cuenta de que todo eso que pensabas sobre la libertad no es mas que un mero trámite a las cadenas que tu mismo te vas a poner tarde o temprano. Caeremos tantas veces que hasta tenemos un plan para cuando ya no queramos levantarnos. Siempre nos han dicho que los límites de la vida los pone uno mismo, pero, ¿uno mismo tiene capacidad para encadenarse?