jueves, 4 de abril de 2013
365.
Te das cuenta de que has pasado 365 días queriendo a alguien y que aunque digas que todo esta mejor, ya nada volverá a ser como antes. Han paso ya 12 meses incesantes en los que has tenido que enfrentarte al miedo de no ser querido, ese miedo a que lo que podría ser una pareja este formado por uno solo, por ti mismo. Pasa el tiempo, que según algunos es "un juez inexorable" pero para ti no llega, ¿donde esta tu justicia? Se que hablo del amor como una guerra, pero...¿a caso no es eso el amor? Es la guerra de los pulsos cabeza-corazón, de las lagrimas que luchan por salir a relucir, de las trincheras formadas por sentimientos que luchan por ser reales. Un año es el tiempo suficiente como para dejar de correr tras una fecha pero, yo me pregunto ¿cada vez que llegué el día tendré que recordarlo de nuevo todo? El tambor incesante que es tu corazón no para de darte el aviso de que algo pasa, no es un infarto, son las jodidas mariposas, parece que esas pequeñas hijas de puta salen del capullo en el que han estado esperando como agua de Mayo que llegará esa persona a tu vida y un escalofrío recorre tu espalda. Tu subconsciente se hace mil preguntas en segundos, ¿quien es?¿por qué le has mirado de esa forma? "No te enamores"- piensas, pero te encuentras un mes después enganchado a unos auriculares recordando cada detalle, resignandote a que esa persona se va a quedar ahí sin poder evitarlo y entonces sabes que es verdad, sabes que todo lo te decías a ti mismo no ha servido de nada y de que la guerra solo acaba de comenzar.
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