martes, 13 de noviembre de 2012
Stay Strong.
Existe una teoría de un sociólogo, un tal Malosw que dice que todos buscamos las mismas 7 cosas en la vida, el lo llamó "La Jerarquía de las Necesidades Humanas". Lo 1º que buscamos es la "supervivencia", la salud que nos permita seguir viviendo, avanzando en la vida por encima de cualquier enfermedad. La 2º es "la seguridad", sentirnos protegidos a salvo en nuestra casa, la seguridad de que los nuestros estén bien, que a nuestra familia no le falte de nada. La 3ª es "el amor", según Maslow nadie puede vivir sin tener el amor o sin buscar el amor, nadie puedo estar solo, nadie puede sobrevivir sin el, esto implica que la 1ª regla no se cumpliría. La 4ª es el "respeto", que los demás valoren nuestras decisiones aunque nos equivoquemos pues errores tenemos todos y no solo eso sino también que nos respeten por lo que somos, por como nacemos o por lo que hemos decidido ser. Le sigue la "necesidad de entender" de conseguir explicar porqué la gente toma decisiones que nos duelen. La penúltima necesidad humana es la "estética o espiritualidad", sentirnos parte de algo especial y único, el plan perfecto de nuestras vidas, aquello que nos haga vernos bien en la vida. Y la ultima es la "autorealición", intentar encontrar nuestra auténtica naturaleza, lo que somos, porque estamos en este mundo y lo que nosotros queremos llegar a ser en un futuro. Hace 2 semanas yo me encontraba encerrada en mi habitación, sentada en el suelo, llorando. Maslow diría que no estaba llevando acabo ninguna de las reglas, pero Maslow no tiene ni idea de lo que es luchar día a día con la sonrisa en la cara para ocultar tus sentimientos, no tiene ni idea de lo que es querer a alguien por mucho que su tercera regla lo obligue, no sabe lo que es que una canción se transforme en una persona y te arrope entre sus palabras y no sabe lo que es sentirte el ultimo punto del mundo. Maslow aunque seguramente casado y con hijos escribió esta teoría sin darse cuenta de lo que sintió cuando conoció a su esposa, ni lo que fué firmar la hipoteca de su casa, ni la fuerza con la que su mujer apretaba su mano mientras sus hijos venían a este mundo. Por eso pienso que la vida no se basa en reglas, ni en consejos. La vida es lo que un día te aportan dos personas que se quieren o que al menos, en ese momento, se querían. Es eso que nadie te puede comprar ni cambiar, es eso que solo cuando eres mayor y estas en una cafetería tomando algo acabas de entender al mirar las arrugas de tus manos, esas que estuvieron tantos años trabajando. No dejes que nadie ponga reglas en la tuya, acepta los consejos que los que te quieren te dan, quiérete al mirarte en el espejo, entiende cuando las cosas van mal. Por eso, lucha como si cada día fuera el ultimo.
jueves, 1 de noviembre de 2012
Luna. Capítulo 1.
Una mañana más. 24 horas en las que tienes que sobrevivir. Hora tras hora tendrás que convivir con los que te rodean pero sobretodo, contigo mismo. Te levantas y nuevamente el peso del mundo se echa sobre tu espalda cansada. Te miras en el espejo, con todo el peso de los años, del tiempo, de las personas a las que decepcionaste a tus espaldas y en cambio detrás de esa cara inexpresiva no ves nada, no hay tiempo, no hay ni historia ni espacio. Sigues bloqueado. Hace meses que todo aquello que te inspiraba ha dejado de hacerlo, la música que era tu mayor aliado en estas ocasiones ya no funcionaba ni como analgésico para el dolor. Dejas tras de ti hojas en blanco llenas de esperanzas que esperaban ser plasmadas al papel. Pero sin embargo tienes que seguir adelante, tienes que caer para levantarte. Al fin y al cabo era solo una mañana más. Abrió el grifo de la ducha y como cada amanecer, dejó que el agua recorriera su cuerpo cansado de luchar. El agua estaba tibia, casi perfecta y una pequeña sonrisa de esperanza asomaba en su comisura derecha: "Ojalá todo vaya mejor"- pensó. Salió de la ducha y miro aquellas cicatrices que le hicieron sentir algún sentimiento en su día. Cuando estaba vacío por dentro. Decidió que una sudadera sería lo mejor. Roja, el color favorito de ella. Ella. Cuanto tiempo había pasado ya, un año. Tantas tardes acurrucados en aquel sofá, tantas lágrimas derramadas, tantos recuerdos que se quedaron en nada más que eso, recuerdos. Se hacía tarde y tenía que coger el autobus. -¡Dean!¡Vas a perder el autobus!- gritaron desde el piso de abajo. Era la hora de sobrevivir.
-¿Qué hora es?- preguntó Dean al ver a su hermana saliendo por la puerta.
-La hora.- contestó ella desafiante.
-Joder, no me da tiempo ni a desayunar.
-Vamos o perderemos el autobus otra vez por tu cualpa.
Como no, siempre era mi culpa. Llega un momento en el que te da igual todo. Te da igual a quien le duelan tus palabras, te da igual que el mundo se derrumbe, porque hay veces en las que nada vale ya la pena, en las que estas tan vacío, tan solo, tan mal que ya se puede hundir el pavimento bajo mis pies, que me dará igual.
27 de Diciembre de 2011.
He llegado tarde a casa otra vez. Mi madre me ha dicho que en una temporada no saldré, que esto no puede seguir así pero hoy, hoy nada puede importarme. Después de leerme unos cuantos capítulos de "Lágrimas de cristal" junto con un buen café expresso he salido de la cafetería y me he cruzado con ella. No he podido evitar darme la vuelta, su perfume me embriagó y el frío me cortó la respiración. Era ella, sin duda.
-Dean Dickson si vuelves a llegar tarde tendré que llamar a tus padres - dijo la profesora de matemáticas.
Después de una larga clase de matemáticas decidí irme a casa. Me dolía demasiado la cabeza para seguir aguantado a una panda de profesores frustrados por tener que aguantar a niñatos chorreantes de hormonas. Nada más llegar a casa subí a mi habitación y me metí en la cama. Hace un tiempo, cuando me concentraba por las noches, todavía podía oler la dulce esencia de su pelo y pensaba que una parte de ella seguía conmigo, pero me confundía, ya era demasiado tarde para recordar eso. Ella ya no estaba, ya no continuaba guiándome, se había ido.
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