domingo, 29 de septiembre de 2013

Ni las buenas intenciones.

No nos engañemos, tu y yo preferimos las historias complicadas, explícame porqué siempre después de decirnos adiós, tu cansado de la vida y yo con el rimel por la cara, siempre nos llamamos. Pero acabo muda cuando dices "no digas tonterias, no creas que cuando termina todo una historia acaba" y me lo dices a mi, que siempre quiero tener la ultima palabra. Y ya no sé que decir, la vida se cree que lograremos cambiar y nos quemaremos vivos por dentro de tanto esperar la puerta de salida de esta mierda que llamamos amor y que no es mas que una espiral. Comprobé en mis carnes lo bonito de la autodestrucción y tampoco me importó porque tenía una razón para coger mis pedazos del suelo e irme si era contigo. La vida va desgastando nuestras manos arañando el pasado, nuestro tiempo acabó y tan sólo ha quedado otra historia de amor recalentado. Y bien, ¿qué esperabas? sabes bien que ayer dije que sí a ti y así me va, cada vaso de ginebra lleva tu nombre pero cuando despiertes ya te habrás olvidado de lo que prometiste. Y no, no se trata de esperar otro milagro dándonos una semana, no es cuestión de reavivar la hoguera con leña quemada y que sé que nuestras buenas intenciones no harán que un día despierte tu ropa en mi armario.

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